¿Tu hijo tropieza seguido, le cuesta saltar, no controla su fuerza o se le nota inquieto todo el día? A través del movimiento y el juego, la psicomotricidad desarrolla su cuerpo y su mente al mismo tiempo.
La psicomotricidad parte de una idea simple: en los niños, cuerpo y mente maduran juntos. Cuando un niño salta, trepa, se equilibra o baila, no solo ejercita músculos — también construye su atención, su seguridad y las bases del aprendizaje escolar.
En las sesiones trabajamos con circuitos, juegos y música:
Cada niño inicia con una evaluación psicomotriz que nos indica en qué etapa está su desarrollo y qué objetivos trabajar con la familia.
En el movimiento: se cae o tropieza con frecuencia, corre "raro" o evita los juegos de parque que otros niños disfrutan.
En la coordinación: le cuesta saltar con dos pies, patear una pelota o subir escaleras alternando piernas a la edad esperada.
Con su fuerza: abraza o toca demasiado fuerte sin querer, o al revés: se le caen las cosas y se le nota "flojito".
En su regulación: está en movimiento constante, le cuesta frenar, esperar su turno o quedarse sentado un rato.
En el colegio: mala postura al sentarse, se cansa al escribir o confunde izquierda y derecha más allá de la edad esperada.
Cuéntanos qué notas en tu hijo y te orientamos sin compromiso sobre la evaluación adecuada.
💬 Quiero orientaciónGana estabilidad y seguridad para correr, saltar y jugar sin caerse.
Controla mejor sus movimientos, su fuerza y su precisión.
Conoce su cuerpo, se ubica en el espacio y define su lateralidad.
Postura, ritmo y coordinación que preparan la escritura.
Aprende a frenar, esperar y canalizar su energía.
El control del cuerpo se traduce en más concentración en clase.
Al dominar su cuerpo, se anima a participar y confiar en sí mismo.
Se integra mejor en los juegos de grupo y en el recreo.
Arma caminos con cojines, sillas y cinta en el piso para saltar, gatear por debajo y caminar en línea recta.
Mantener un globo en el aire con manos, cabeza o rodillas ejercita coordinación y seguimiento visual entre risas.
Saltar como rana, caminar como oso o reptar como serpiente fortalece todo el cuerpo y trabaja el esquema corporal.
Bailar y "congelarse" cuando para la música entrena el freno inhibitorio: la base de la autorregulación.
Columpio, tobogán y pasamanos son el mejor gimnasio psicomotriz que existe. Dale tiempo libre de juego activo cada día.
Importante: estos juegos complementan la terapia. Si notas señales de alerta, lo primero es una evaluación con un especialista.
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