Los primeros 3 años definen gran parte del desarrollo de tu hijo. Con sesiones de juego guiado potenciamos su lenguaje, movimiento, atención y vínculo afectivo en la etapa en que su cerebro más aprende.
La estimulación temprana es un conjunto de actividades de juego, música, arte y movimiento diseñadas para potenciar el desarrollo de bebés y niños pequeños durante sus primeros años, la etapa de mayor plasticidad cerebral. No se trata de adelantar etapas, sino de ofrecer al niño las experiencias que su cerebro necesita en el momento justo.
En Artiteps trabajamos cuatro áreas del desarrollo:
Además contamos con BabyArt, nuestro programa de estimulación temprana artística: estimulación teatral con cuentos y expresión gestual, estimulación musical y rítmica, y estimulación pictórica y sensorial.
Como prevención: todos los bebés se benefician — la estimulación potencia el desarrollo aunque no exista ninguna dificultad.
En el movimiento: a su edad aún no gatea, no camina o se le nota más "flojito" o más rígido que otros bebés.
En el lenguaje: no balbucea, no señala lo que quiere o no dice sus primeras palabras cuando se espera.
En la interacción: le cuesta mantener la mirada, sonreír en respuesta o interesarse por otros niños.
Nacimiento prematuro o de riesgo: los bebés prematuros o con bajo peso al nacer aprovechan especialmente la estimulación en sus primeros años.
Cuéntanos la edad de tu bebé y te orientamos sin compromiso sobre el programa adecuado.
💬 Quiero orientaciónMás atención, memoria y curiosidad por explorar y aprender.
Favorece el balbuceo, las primeras palabras y la comprensión.
Fortalece gateo, marcha, equilibrio y coordinación.
El arte, la música y el juego despiertan su expresión propia.
Refuerza la conexión con mamá y papá durante las sesiones.
Aprende a compartir y a interactuar con otros niños.
Permite identificar a tiempo cualquier señal de retraso del desarrollo.
Llega con más seguridad y autonomía a su primera etapa escolar.
Las canciones con gestos y palmas estimulan el lenguaje, la memoria y el ritmo. Repite las mismas canciones: la repetición es aprendizaje.
Aunque aún no hable, señalar dibujos y ponerles nombre construye su vocabulario mucho antes de las primeras palabras.
El tiempo boca abajo y el gateo libre fortalecen la espalda y preparan la marcha. Evita el exceso de andador y de pantallas.
Deja que toque arena, agua, masas y telas distintas con supervisión: cada textura nueva es una conexión cerebral nueva.
Nombra lo que hacen juntos ("ahora nos ponemos el zapato") con frases cortas y claras: es el mejor estímulo de lenguaje que existe.
Importante: estas actividades complementan las sesiones. Si notas señales de retraso, lo primero es una evaluación con un especialista.
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